Hace mucho tiempo comencé a tener dolor de cintura y de los hombros; luego me enteré de que tenía gastritis, me dolían los dedos de las manos y me diagnosticaron fibromialgia por mis intensos dolores de hombro. Tenía de todo, me dolía mucho, no podía sostener nada en mis manos, todo se me caía. Comencé a tomar pastas, inyecciones, masajes, terapias personalizadas, acupuntura, fajas, pero nada me servía, solo en el momento. Después de todo este malestar volví donde mi médico general y me dio la noticia de que se me había desarrollado diabetes e insuficiencia renal; esa noticia me dejó con mucha tristeza y entré en una depresión muy fuerte, tanto que mi familia me dejó hospitalizada por varios días. Sentía que el mundo se me estaba acabando, ya no podía valerme por mí misma, subir escaleras, vestirme sola, caminar ni jugar con mi niño. Con tanto dolor habíamos tomado la decisión con mi familia de hacerme una cirugía en la columna, arriesgándome a no saber en qué estado quedaría, pero de casualidad prendí el televisor y vi el programa donde salió el Dr. Rian. Enseguida le comenté a mi hijo; fue como una señal que me había dado Dios. De inmediato tomé la decisión y comencé con el tratamiento, no lo pensé dos veces, solo quería aliviarme. Después de las 12 sesiones comencé a sentir alivio, el dolor de los hombros había disminuido y me sentía mejor. Ahora que terminé los tres meses intensivos me siento muy feliz porque he notado el cambio: mi calidad de vida cambió totalmente y ahora puedo hacer de todo, e inclusive vestirme sola.